Llegue. Había un poco de autos y luces algo difusas. Lo que puedo recordar, es el olor a hierba mojado que tanto me ha gustado en esos días de lluvia, cuando lo más delicioso para mi era un fuerte abrazo y un café Valdez. No lo niego volver a ese sitio me produjo un fuerte dolor mental, era desprenderme de todas esas sensaciones, de los retortijones de vísceras hasta el de mirar mi sombra sin un bulto mas grande que yo a mi costado.
Me sentía libre. Pude caminar por los charcos a mi ritmo, me moje las sienes con gotas de lluvia que caían de los árboles no tenía prisa de ir a mi casa, o ver una película, era el hecho de tener mi propio tiempo, fue tan genial mojarme los zapatos con los charcos que simplemente, olvide que ahora tengo 20 y tantos años para disfrutar ese momento. Jugue un poco de ajedrez, con una pareja de personas adultas en el Ejido, es que todo cuadraba, ellos llevaban su tablero y una partida tan estrecha terminó en tablas, mi opción era ganar, pero no se pudo los expertos de esa tarde me comieron viva.
A mi alrededor aparte de pasos un poco acelerados, tuve que mirar a muchas parejas unos tomados de la mano para cruzar el charquito, otros dándose esos besos tan fulminantes que no tenían alientos para volver a darse unos cuantos más, en ese momento, recordé mis sensaciones mas hermosas al tener ese arco reflejo, pero algo ocurrió sin tener una mano o un pecho donde refugiarme, con esas cosas tan mías sentía que en mi pecho había una llama casi apagada por completo. Y supe que me estaba amando, con mi mal genio, llorona muchas veces, molestosa, linda, amigable, yo, estaba rellenando cosas que se quedaron en out por tratar de nadar contra la corriente.
En ese momento, no importo nada, soñé con días así con una sombra muy próxima... como dice la canción que escuchaba, esa sombra cálida que de ternura, es lindo mirar cada cosa del mundo que nos rodea. Incluso esas manifestaciones más bellas: EL AMOR. Por ahora, seguiré recogiendo mis pasos mientras sigo recargándome y llenando mi corazón,
