sábado, enero 2

DUNAS EN SÁBADO


Me sorprende tanto su calidez, en momentos en los que yo por los arañazos del corazón, no me permito sentir nada, vienes me cuentas como han sido tus días de cuarentena, me tomas por asalto de mis mejillas y me dejas un suave suspiro en los labios. Entonces, solo abro los ojos cuando el dulce de tus labios se separa de los míos, pero me niego a darle el nombre que merece a todas esas sensaciones.

Mientras las dunas del desierto de Palmira me rodeaban, atine a acostarme en ellas, las gotitas de lluvia mojaban mi cara pero lo importante fue que en medio de ese momento atiné a mirar al cielo, pensando en qué me dirías si vieras lo que yo esta observando, alguna sonrisa cómplice, un abrazo o posiblemente una conversación pero antes de imaginarlo, me interrumpió un pensamiento, con tus últimas palabras: no te enfermes en el frío de riobamba, quiero volver a verte, te dije que no, mientras comía un poquito más de la dona de cumpleaños que me llevaste al trabajo.

hombre de espalda fuerte con algo de misterio y pasión, permíteme recordarte que la ternura cumple su papel cuando eres quien la usa para los fines más amorosos que se puede tener. El camino marcado tiene pasos pequeños pero muy bien marcados. te has sumergido indirectamente en algunas de mis horas de trabajo, hemos escuchado música o charlado de política, economía, un poco de perritos y gatitos.

Coincidir en esta pequeña vida, fue una suerte, o no sé pero lo que tengo muy claro, es que eres lo que quiero en este momento para mi, en las malas y en las mejores pero juntos compartiendo sofás con vino, charlas largas, películas, risas, mucho amor y sobre todo conjugando los verbos con el "nos" al final, algo que hemos hecho en este tiempo. 

hay algo que no sabes: te quiero. todo lo tienes completamente