Sucedió que jamás tuve el
pretexto de conversar contigo. Era necesario la distancia para que de a poco la
vida vaya enseñándome como eran las cosas, las personas, las decisiones, los
momentos donde te vuelves un perfecto idiota o quizá sólo fue el pretexto para
entender todo.
Dos seres envueltos de una nueva
realidad no sé si solo crecieron o les toco vivir muchas cosas desde el gusto
por otros mundos y quien sabe, enamorarse de otras bocas o probar la compañía
de nuevos seres pero lo claro en medio de este punto es que sintieron, como
estaban sus corazones y que deseaban.
Ella esperaba y el sólo la miró,
no vio los mismos cristales salados en sus sensaciones, le parecía demasiado
dulce y tierna, como un durazno listo para ser devorado, por él no sabemos. Ella
aún lo veía con respeto, pero con la sensación de su mentón en su cachete al
despedirse enojada, de sus manos tan lisas que sabían dónde encajarse en su
cintura, aún conservaba la gana de que su celular vibrase y fuera un mensaje
pero entendió con el tiempo, que era mejor mirarlo que una llamada o un
mensaje. Tenerlo cerca y ponerse nerviosa, como había sucedido en los últimos
días.
Ahora solo quiere llegar a su
aposento y contemplar su silla hasta las 9 donde arribaba su “amor” (shhh.. no
lo saben aún, ni él) pero lo extraña. Ese espacio le pertenecía, como las risas
y la sabía forma de ayudarla. Escucha a Fito con la consigna de recordad que
versos tomaba de sus canciones, el nosotros de Babasónicos le da mucha fuerza.
Aún le duele saber que últimamente no (de Vernepia) fue una de los terribles
lapsos pero siempre tendrá para si dos canciones: porque le dijo Te vi (Fito) y
serás el amor de mis amores (Natalia Lafourcade)…
Más que palabras que a ella la
dejan pensando y a veces con lagrimitas camufladas, su presencia, cosas en
común, besos… más que todo eso, es la presencia. La que ahora atesora, la que
espera sean sábados o miércoles; porque sabe que debe amarlo fuera de esas
circunstancias, sino tenerlo tan presente sin quitarle su libertad.
… un sábado será su momento
adecuado, donde volará en medio de coreografías y danza. Él tratará de no
dejarla de mirar porque se pierde en sus ojos.
Su única verdad el amor, el
tiempo será su aliado para no olvidarse. Sus palabras su hilo y porque no
decirlo su forma de estar.

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