domingo, diciembre 27

23


En medio de pasos, de rumba, de vasos de ron enmascarados con coca cola, aparecieron las sonrisas, bromas entre compañeros, salidas a tomar un poco de agua por el calor en la sala. Nadie sospechaba la sorpresa del jefe, muchos diplomas y los mejores deseos para que el nuevo "year" sea genial.  Sin proponerse una de las mesas ya deseaba la músiquita para empezar la pachanga, unos solo miraban la locura de otros compañeros y las carcajadas de la mesa 4. Por eso, me decidí a mirar como estaba mi plato de comida, supimos que nos faltaba algo al mirarla. La dosis había bajado y ambos discutimos el atentado a nuestro apetito. De la nada la charla se hizo. interesante y la joda de Pablito, tu jefe, para ese momento, fue solo una sonrisa, luego que por una queja formal me pusieras unos cuantos champiñones en mi filete, me hizo pensar, jajaja es un muchacho fresco, no sabía que decir. Era el momento de las copas, los amigos bailando y bueno decidiste ir a conversar con los compas chupines. Sin ánimo de ofender me quede, claro dandole a la pachanga. He bailado tanto en estos últimos tiempos, una vez fue contigo y Pao, la otra vez en el cumple del Ing.Vizcaíno. De la nada el círculo, todos en él, pasé a bailar un poco de mi música "reggaeton", pues no puedo bajarme como mis compas, mir rodillas y mi falta de entrenamiento no me permiten llegar al suelo. 

Volví al círculo, estabas cerca, no me percate de tu expresión porque no pude bailar ese ritmo. Hasta que por deseos de una amiga, que estaba tomando parejas para la bailanta, quede con mi mano sobre la tuya. Primer contacto. Empezó la rumba por tantos guaros estabas algo mareado, era mejor no girar, conversamos de muchas cosas, era como si los demás eran cómplices de lo que estaban observando y así pasamos como 4 horas bailando "parecíamos predestinados para así bailar". Era el momento de irnos, no deseábamos salir, tomé una rosa blanca de uno de los tocados de la mesa, y te dije sin vacilar, me gustan las rosas blancas. Sonreíste. Preguntaste que dónde vivía? y que podrías acercarme a mi casa, claro luego del pedido de Wani; dijiste bueno. Nos quedamos, un poco más pero la cuestión era, que no quería quedarme en ese lugar, estaba con tantas ganas de matar la noche con una buena conversación, como muchas veces deseaba, olvidarme de los tiempo, del a distancia sino solo conversar de tonterías así de simple.

Conversamos. Recuerdo toda lo que dijimos eran temas que desde hace tiempo no toco, desde algo de tu vida,  nuestra profesión media ligada y los gustos. Era como si todo cuajara tan bien, que no me importó el consejo tan mal intencionado de un muchacho, que me dijo que te reclamaba muchas cosas? es tu novia? no era un reclamo. Era molestarte, me sonreje pero eso no me quitó las ganas de seguir conversando, no existía nada más solo tu y yo, Bueno y los otros amigos. Salio mi luna, uno de los compas dijo que a aquellos que les gusta mucho la luna, son los que no se casan rápido, le dije así mismo a de ser¡¡ A esa Luna hermosa, que estaba encima de nuestras cabezas le pedí un deseo algo descabellado y conté mis estrellas de aquella noche.

Quedamos en cumplir una promesa y pagar la parillada de la apuesta que perdí. Me veías de reojo o de frente, en instantes si. Han pasado algunos días. No tengo prisa, no sé que me sucedió es algo difícil pero a la vez bonito, hace mucho no siento esto. Aunque pasó en  una parte de mi vida donde no esperaba nada, apareciste. Otro día y me pediste mi número,  recordamos las peticiones y cosas del día anterior. Era 24, tenía que correr a ver algún obsequio a mi familia. Fue la despedida.

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