Son las 2:54 pm, dada la casualidad de aquel día terminé ensayo muy rápido. Un sábado bastante caluroso por cierto. Cansada o no debía ir a tu encuentro no sé si llamarlo "destino" o quitarme el letargo de muchos meses que no quería sentir la presencia de ninguna figura masculina en mis días por el desastre que me ocasionó las tardes y los encuentros que me dejaron un amargo sabor de boca, detesto desde ahí las sorpresas o que la gente no me diga las cosas en ese momento. Prefiero una charla amena, un café y que me lancen sus argumentos, que esperar momentos "incómodos" con situaciones desagradables, poco atinadas y faltos de hombría mezclada con poca descendencia de sus protagonistas pero es un tema de por si turbio, oscuro que ya no debe de tomarse en cuenta, porque ya fue pero quiero que comprendan el porque de mis sensaciones y no vale empañar el relato.
Como es poco habitual, recibí un mensaje en medio de la calle, observándolo por medio de mi reloj inteligente. Pensé cuantas veces había pasado por esa calle e ingresado a este recinto del cine; hoy con color rojo apagado en los labios para variar la tonalidad, mi vestido de flores y colores, esperaba al "retrasado".Lo conocí en medio de chats y olvidos. Personas que jamás te atreverías a tratar. Hola, cómo estás? Bien gracias y tú, fue el punto de partida. Sin más que acotar ya estábamos riéndonos a las 9 pm de cualquier día.
Simplemente extraño y agradable a la vez. No había sentido a una persona tan cercana. En el laboratorio, era quien acompañaba en procesos largos y tediosos, en fin fue acomodándose a mis situaciones laborales, decisiones personales y sobre todo a mis tiempos. Creo que nuestra primera vez, fue tenaz. Salía de mis clases de ballet, toda cansada y con cara de moribunda, sin más ni más escuche un Yess, comprendí que no podía huir yo que hasta ese lunes ponía una barrera y simplemente me lance. Hace mucho que no comía un sanduche con jugo de naranjilla, las horas pasaron y no quería salir de aquel lugar.
Fue gracioso saber que tenía que volver a retomar clases para principiantes de salsa, con tal de mirar esa sonrisa "diabólica" en tu rostro.Esa noche, cuando mi celular volvió a sonar, tuve miedo, de imaginar que todo lo que había vivido no fue del agrado de mi partener. Por ello, no lo vi hasta luego de merendar, la pantalla mantenía el mensaje: Hola, ya llegue y tú? Como si no recordará que estuvo al pie de mi casa, dejando que entre a ella para irse. "Llegaste bien", si en 25 minutos. "Casi mueres, por favor no conduzcas tan rápido", esta bien. Voy a ducharme. Te envíe dos canciones, con el mensaje asentaste a decir: "más si te describe".
Todo esto pasó por mi cabeza, en medio de la espera, hasta que sentí una presencia tras mi espalda. Hola, y esa sonrisa que me la encuentro, cerrando los ojos. Dada la circunstancia, no pudimos ver la película por disposiciones gubernamentales. Upps por cierto, estábamos en estado de excepción.El plan se desvió a un almuerzo en medio de arroz moro, chuleta y ensalada de fideo con mayonesa acompañada de un milkshake de chocolate con avellanas, las que no comía desde hace mucho en postres deliciosos.
Caminamos, llegamos al bar, en el cual sería otra de mis primeras veces, ir a un sitio que simplemente tenga algo que me guste: gatos, chela y una buena compañía (que no sabía que lo era hasta ese momento). Nos desinfectaron e ingresamos, había gatitos por doquier, nos sentimos muy queridos por ellos, las personas que estaban en el lugar los adoraban y por supuesto conversaban con los dueños sobre las maneras de ayudar, colaborar, entre otras cosas. Era feliz en medio de gatos, aunque si bien es cierto, son mi debilidad eran mi fuerza para no recordar al amor gatuno de toda mi vida. Me permití sanar junto a otros de su especie. Una gabardina fue la excusa perfecta para mirar su estilo poco particular, tan simple como eso.
Entablamos el primer contacto, mire esa sonrisa y me concentre en tus preguntas. Mis respuestas titubeaban un poco, no por el sitio sino por ese miedo de no querer cruzar una línea imaginaría que me puse porque no quiero que nadie me lastime. Indivisiblemente, el vino ayudo a juntarnos más, las cosquillas, su brazo cerca de mi hombro, fueron muchas sensaciones, mi risa, me acarició el hombro, bajo por el brazo, hasta mis costillas que me dolían demasiado por los ejercicios hechos. Entre la joda y momentos de hablar, llovió. Debíamos escampar antes de ir al sitio propuesto por Lu (recién lo nombro). Sentía mucha conexión, salvo en un instante que recobre mi centro, hable sobre temas indiferentes a lo que habían hecho en ese instante, pero me di cuenta que había algo que tenía que hacer, entonces volví a lanzarme a ese abismo, subí mi mano a su rostro, delicada manera de acariciar una barba y macetero. No puedo describir esa sensación, poso su cabeza en mi hombro, su mano subió a la mía, un apretón muy fuerte, para seguir acariciándonos un poquito el alma.Supe que en ese momento, algo estaba quedándose en mi, sin más continuamos.
La lluvia paró, decidimos salir a las calles. Sujete su brazo, para caminar. Cerca de la 12 de octubre, parecíamos niños en medio del agua de los charcos, no quería mojarme, pero el sí deseaba mojarme los tobillos salpicando el agua. Bajamos, su mano paso a mi hombro y tomo mi mano para abrazarlo por la cintura. Entonces, en la esquina, nos miramos de frente el y yo sonreídos. Llegué a mi casa, recordando el beso que marcó sus labios en mi frente antes de subir a la ecovia, solo le comente que los planes para el domingo debían cambiar, porque la feria gastronómica Peruana fue suspendida, vamos a la casa de un amigo para comer "anticuchos", entonces que opinas? Claro, iremos juntos.
Sin más que hablar, esa noche nos despedimos con una sensación, diferente. Pero aún contaba con el miedo particular de sentir a alguien cerca y pretender que no me importe o que no puedo aún dar un paso más. Pues no me importo, a las 12 sonó el teléfono, nos vemos a la 1 como habíamos quedado. Salí rápido, porque no puedo llegar tarde, un defecto que trato de corregir toda la vida. Me senté, en la caseta de Nescafé, 12:57 y aguardé al encuentro. Hola, como estas se tradujo en un gran beso en la mejilla, otro abrazo, otro momento de dos, otra joda, otro abrazo, un taxi, los amigos, la comida, cerveza. Todo como si habría borrado, esos encuentros turros que me dolían y que se tradujeron en que no siempre serían viles y oscuros. Pueden ser muy diferentes, porque somos ahora personas diferentes.
Dos seres muy diferentes. Volaré contigo y espero sea por muchos más días, como un Colibrí y tu duermes mucho, quizás desde tu naturaleza terrenal puedas acompañarme con mis vuelos en forma de Koala o tal vez, como ese tierno personaje que descubrí en una madrugada, Pollito de las 8 pm, no lo sé solo entiendo que me di la oportunidad de arriesgarme y pase lo que pase te agradezco por pertenecer a mi pequeña vida. Volamos juntos o prefieres que nos acostemos a ver las estrellas, mejor vamos a un bar por ese vodka y tequila, pendientes bailando salsa como principiantes y quien sabe mojarnos el alma...
Qué opinas Lu?
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